La mente también adelgaza

Por: Tomás Miranda Hagar    tomas.hajjar

La mente también adelgaza

 

Más allá de dietas y básculas

La mente también adelgaza. Pero cuando pensamos en perder peso, lo primero que viene a la mente suelen ser las dietas restrictivas, los planes de ejercicio y las básculas. Sin embargo, la ciencia y la experiencia clínica han demostrado que el verdadero motor del cambio está en un lugar mucho más profundo: la mente. La forma en que pensamos, sentimos y nos relacionamos con la comida influye de manera directa en nuestro peso, en nuestros hábitos y, sobre todo, en nuestra capacidad de mantener los avances a largo plazo.



Mejora tu motivación al transformar creencias, no solo hábitos 



No solo las dietas, el ejercicio y el cuidado del peso en la báscula, es necesario para cuidar la salud

La pérdida de peso sostenible no depende únicamente de dietas y hábitos como contar calorías o de horas de entrenamiento. Implica transformar creencias, emociones y conductas que muchas veces han acompañado a una persona durante años. Por ejemplo, comer para manejar el estrés, usar la comida como refugio emocional o sentir culpa después de un atracón son patrones que ninguna dieta por sí sola puede corregir. Aquí entra en juego la psicología: identificar esas conductas, comprenderlas y sustituirlas por alternativas más sanas.

Motivación y tolerancia a la frustración

La motivación también es un factor clave. Muchas personas inician con entusiasmo un programa de alimentación o de ejercicio, pero lo abandonan en cuanto los resultados no llegan tan rápido como esperaban. Este abandono está relacionado con la tolerancia a la frustración y la capacidad de renunciar a la gratificación inmediata, habilidades psicológicas que pueden entrenarse. La mente necesita aprender a valorar los pequeños avances, a tener motivación al reconocer que cada paso cuenta y que los resultados más duraderos son los que llegan con constancia.

El ejercicio y la mente también influye

Autoconocimiento como motor de cambio

Además, no podemos ignorar la importancia del autoconocimiento. Preguntarse: “¿Por qué quiero bajar de peso?”, abre la puerta a motivaciones más profundas y personales, más allá de la estética. Quienes encuentran razones ligadas a su salud, a su bienestar o a recuperar energía para sus actividades diarias suelen ser más consistentes en el proceso para mejorar sus hábitos.

Aprender de las recaídas

El papel de la mente en la pérdida de peso también se conecta con la gestión de recaídas. En lugar de ver un desliz como un fracaso, aprender a interpretarlo como parte natural del proceso permite continuar sin caer en ciclos de culpa y abandono. Este cambio de mentalidad convierte a la recaída en un aprendizaje y no en un obstáculo definitivo.



Conclusión: una mente en forma, un cuerpo en equilibrio



En conclusión, la pérdida de peso no se logra solo con dieta, un plato balanceado o con horas de gimnasio. La mente también adelgaza y es el terreno donde realmente se siembran y cultivan los cambios. Una mente entrenada en resiliencia, paciencia y autoconocimiento puede transformar la relación con la comida y con el propio cuerpo, logrando resultados que van más allá de la báscula: bienestar integral y calidad de vida.

La motivación puede influir en la perdida de tu peso

 

 



También podrás leer el artículo anterior de Tomás Miranda aquí: Ansiedad académica: ¿Cómo afrontarla?

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