Medicina tradicional y defensa legal para comunidades mayas
INMAYA protege saberes indígenas

Gobierno humanista y feminista transforma la vida de las mujeres indígenas: salud, justicia y dignidad
El año 2025 marcó un avance relevante en medicina tradicional y la defensa legal gratuita para los pueblos indígenas en Quintana Roo, gracias al trabajo del INMAYA.
En Quintana Roo, las políticas públicas comenzaron a saldar una deuda histórica. El enfoque humanista fortaleció la salud, la justicia y la dignidad. Además, las acciones priorizaron a las mujeres indígenas.

El Instituto para el Desarrollo del Pueblo Maya y las Comunidades Indígenas del Estado de Quintana Roo, INMAYA, cerró el 2025 como un año histórico. La institución protegió a 135 parteras tradicionales. Asimismo, brindó atención jurídica a más de 550 mujeres. Estas acciones consolidaron un modelo de atención con justicia social.

Durante décadas, los pueblos indígenas enfrentaron rezagos estructurales. Sin embargo, en 2025 se impulsó un cambio profundo. Donde existía silencio institucional, surgió reconocimiento formal. Así, la medicina tradicional y la defensa legal gratuita de los pueblos indígenas, se integraron como ejes de transformación social, gracias al INMAYA.
Estas acciones se alinearon con el Nuevo Acuerdo por el Bienestar y Desarrollo de Quintana Roo. Esta estrategia fue impulsada por la gobernadora Mara Lezama Espinosa. El objetivo central consistió en reducir desigualdades históricas. Para lograrlo, se trabajó directamente en territorio.

Reconocimiento a la medicina tradicional
Bajo el liderazgo del director general Enrique Chuc, el INMAYA fortaleció la medicina tradicional y la defensa legal gratuita. La institución actuó como un puente entre gobierno y los pueblos indígenas. De esta forma, las políticas llegaron a los hogares mayas.
El reconocimiento de 135 parteras tradicionales representó un paso clave. Estas mujeres preservan saberes ancestrales esenciales para la salud comunitaria. Además, el proceso dignificó su labor frente a las instituciones. Este reconocimiento también protegió su ejercicio conforme a la ley.

Para lograrlo, el INMAYA desplegó brigadas de investigación. Estas brigadas recorrieron 32 comunidades y ciudades. Las acciones abarcaron municipios como Felipe Carrillo Puerto y Bacalar. También incluyeron José María Morelos, Othón P. Blanco y Benito Juárez.
El trabajo territorial continuó en Solidaridad, Tulum y Cozumel. En cada localidad se actualizó el padrón de medicina tradicional. Incluso se visitaron comunidades donde los saberes están en riesgo de desaparecer. Así, se garantizó el reconocimiento a quienes aún ejercen.
Defensa legal y empoderamiento comunitario
Paralelamente, el instituto otorgó defensa legal gratuita a a 552 mujeres de pueblos indígenas . Este acompañamiento jurídico protegió derechos fundamentales. Además, ayudó a prevenir la discriminación estructural. Con ello, se fortaleció el acceso a la justicia.
Las asesorías legales respondieron a necesidades urgentes. Muchas mujeres enfrentaban vulnerabilidad jurídica. Por ello, el enfoque priorizó la cercanía comunitaria. Las acciones se realizaron en sus propias localidades.

El INMAYA también impartió talleres de empoderamiento legal. Se abordaron temas como la Ley Olimpia y derechos agrarios. Estas capacitaciones fortalecieron la autonomía femenina. Asimismo, promovieron la participación informada en decisiones públicas.
Todo este esfuerzo se sustentó en la Ley de Derechos, Cultura y Organización Indígena. El marco legal garantizó el respeto a la dignidad indígena. De esta manera, se impulsó el desarrollo económico y social. Así, la medicina tradicional y la defensa legal gratuita de los pueblos indígenas, se consolidaron como pilares del bienestar gracias al INMAYA.
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